Siempre hemos leído en nuestras Biblias el libro de Eclesiastés "vanidad de vanidades dijo el Predicador", Morla nos ofrece un análisis preciso de esta palabra "hebel" que significa "cochinada, porquería", esto sin duda, expresa el malestar del protagonista.
Un malestar causado por la explotación, perversión de la justicia, opresión, anti- valores, pero también la frustración de lo que espera nunca llega. El protagonista está sumergido en un pesimismo total porque todo lo que observa en su sociedad le causa tristeza y frustración. La justicia es obtenida por quien más tiene, o quien más paga.
Al momento de la redacción del Qohélet se desarrollaba en el siglo III a.C. hay cambio político y económico, se empezó a usar la moneda, se promovía la agricultura con técnicas especializadas, era un mundo dominado por los helenistas, quien no era griego, era oprimido y tratado de manera inferior.
Al realizar un paralelo con Proverbios donde el lema es "los justo son premiados y los impíos castigados", el predicador, no observa en su realidad el cumplimiento de esta verdad. Lo única esperanza que observa es que Dios retribuirá en el tiempo oportuno.
Profesor Hanzel Zuñiga plantea lo siguiente:
- Para Qohélet se construye todos los días, no lo encuentras ya hecho.
- No se trata del grito de desesperado de un pesimista, es la constatación de la finitud.
- El libro de Eclesiastés tiene una temática muy clara: la vida no es comprensible, el desgaste por acumular conocimiento, bienes materiales y actitudes morales es "vanidad" porque el límite infranqueable de la muerte anula todo esfuerzo. para nada de esto significa que la vida no valga la pena.
- Qohélet tiene una visión de Dios distinta. No considera que el mal que vemos en el mundo sea accionado por él o, al menos, no considera que podamos afirmar eso con toda ligereza. Tampoco cree correcto afirmar afirmar que Dios "padezca" con los agonizantes, porque él no participa de las decisiones de los humanos.
Para finalizar, creo que al leer la siguiente vez Eclesiastés, lo leeremos desde otra perspectiva, esta visión pesimista que podría ser la de ahora ante esta pandemia, nos invita a reflexionar que "para todo hay tiempo porque no hay nada nuevo debajo del sol".
Hace centenares de años ya hubo enfermedades infecciosas, saldremos de esta también, porque Dios tiene el control de las circunstancias. Aprovechemos el tiempo y como dice Proverbios "hay tiempo para reír, tiempo para llorar, tiempo para plantar..." aprovechemos el tiempo a pesar de la situación que estemos pasando.
Saludos
Karla Rugel

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